Trescientos noventa y cinco metros (a los pibes de Cromañón)
Atisbos de discursos religiosos en matafuegos de caramelos
que atacan a unas serpientes de humo que aromatizan a tus pezones mismos,
la soledad entraña a chicos de una calle de trescientos noventa y cinco metros
como lo es el puerto del que a veces zarpan barcos sin timones bailarines
recorriendo un gran océano de treinta mil desafinados violines.
Pañuelo en la cabeza, pañuelo en el cuello, el dolor provoca un resfrío
en estos cerebros y estas gargantas de lo que nunca tuvo que haber sido
dentro de la insólita y suspicaz muerte de la ausencia de la presencia
como castillos de nieve en mar de veranos y sus reminiscencias
al pasado, al futuro, aunque no hay mención a los cadáveres del presente
y pese a los titulares mudos alguien dijo la lengua es de la gente,
caen los vidrios de un cielo celeste que se desnuda en la venganza,
que ya no hay sonidos de la eñe porque estamos en épocas de bonanzas
es una verdad entre dientes, a medias, calzoncillos y relojes
y una voz de pestañas secas hoy nos grita: ¡Año nuevo, que no afloje!




Comentarios sobre Trescientos noventa y cinco metros (a los pibes de Cromañón)
muy buena tu escritura, pero me deja pensando si es necesaria la complejidad de la escritura, o si no seguimos reporduciendo, con nuestros aires de belleza poética, la segmentación de quienes quieren leer y entender lo que dice, sin pensar qué habrá querido decir...
saludos
Muy interestnate tu comentario, aunque quisiera agregar algunas cuestiones.
No me gusta eso de qué habrá querido decir tal escritor al escribir tal cosa. Creo que eso es como pretender hacer una entrevista al tipo que lo escribe. Me parece más interesante pensar que a partir de lo que alguien escribe, pueden surgir nuevas cuesitones para pensar, para decir, para escribir, para elaborar. Siguiendo esta línea de pensamiento creo que podría arguirse que cuanto más difícil sea de encontrar un sentido en una primera lectura, más rico será ese texto porque brindará mayores opciones para el debate y la construcción de nuevas ideas.
Por otro lado, con respecot a la poesía en´sí, me gusta pensarla como una forma de expresarse radiclament edistinta al discurso común y corriente, y por lo tnato creo que los poetas radicalizar su alejamiento de las formas comunes de expresión: por eso admiro por ejemplo al surrealismo.