EL TRAFICANTE DE LINTERNAS
Pero después también están los otros, esos perros crueles, esos tipos que buscan más, y luego más, para inmediatamente buscar más, esos animales cazadores que no quieren una parte sino a toda la víctima, y son tipos que no se conforman con llegar a la cima del Everest porque consideran que en otro planeta debe existir alguna montaña más grande esperando ser escalada, y les encanta saber que el universo no tiene principio ni fin, porque eso los motiva, saben que siempre va a haber un lugar hacia el cual avanzar.
Una vez escribí "nada encuentro pero igual busco", obviamente basado en el dicho popular que dice que el que busca encuentra, y creo que quería significar lo mismo que los Redondos, el hecho de que no importa que pase, no importa que no estén los objetivos buscados al final de la pista, sino que lo fundamental es moverse e intentar algo, y luego intentar algo más.
Creo que estos tipos, estos perros crueles que no se contentan con los restos, son unas especies de linternas. Porque las linternas solo sirven, solo iluminan al mundo, cuando tienen pilas, pero no me refiero al resto de las pilas, o sea aquella batería que le sobra a una radio, sino que necesitan una gran cantidad de energía, porque con poca no funcionan. Es decir que las linternas son bien diferentes a los controles remotos, porque estos últimos pueden andar con las mismas pilas durante muchísimos años, sirviendo a que otros artefactos anden, como por ejemplo una tele o una radio; quizá esto signifique que para ser un sirviente sin aspiraciones, un perro que se conforma con los restos, baste tener poca cantidad de energía.
Pues bien, las linternas son esos perros crueles, o para seguir con los Redondos y con la metáfora del perro, quizá sean como ese perro dinamita que no da la patita ni hace el huequito, sino que se dedica a hacer lo que se le canta, sin obedecer reglas, sin aceptar lo que le dicen, sin convertirse, según la feliz expresión de Lisa Simpson, en "un arquetipo trillado", en un estereotipo acorde con las normas impuestas desde el exterior. Y sí, las linternas son como ese perro dinamita que en cualquier momento puede estallar, pero si lo hace, no va a ser porque alguien lo detona, sino porque él lo decide, porque a él le da la gana, y no le importa un carajo si está prohibido o no la explosión de las dinamitas.
Pues bien, las linternas son como ese perro cruel o ese perro dinamita, o mejor aún, las linternas son como vos, resistiendo a las inclemencias del clima social, iluminando las rupturas cotidianas que no paran de interferir al discurso dominante de un sistema social y económico desgarrador. Vos sos ese perro cruel que necesitás alimentar tus deseos con más y más objetivos, con más ambiciones, sos aquel perro dinamita que quiere hacer estallar al conformismo de los que solo comen el resto, la carroña, hacer estallar a los controles remotos sirvientes de un artefacto eléctrico.
Pero hay más, vos no te conformás con ver una transformación individual, que se termina en los límites que te impone tu cuerpo, sino que buscás, y aunque no lo encuentres seguís buscando, a los perros conformistas para que se transformen en perros que no se conforman, buscás controles remotos para convertirlos en linternas, porque vos sos un traficante de linternas.



