HECHOS EXTRAORDINARIOS DE LA TIERRA DE LO NUNCA SUCEDIDO
Pero vino a suceder una jornada que el anciano en cuestión al despertarse, dirigió su mano hacia aquel vaso y en vez de su dentadura, encontró una rosa roja que utilizaba al vaso como florero.
Se levantó sorprendido, pensando que alguna enfermera le había jugado algún tipo de broma. Sin embargo, cuando se miró en el espejo y sonrió, vio que en el lugar donde antaño había dientes ahora colgaban rojos pétalos de rosa.

